¿Cómo puedo mejorar mi postura?

Publicado el: 29/08/2018

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Aunque los profesionales de la salud y los medios de comunicación informan ampliamente sobre los posibles riesgos que conlleva no emplear una mecánica corporal adecuada, el hecho es que las personas raramente adoptan las medidas ergonómicas y de higiene postural. Aplicar las medidas preventivas conocidas conlleva tomar conciencia de las posturas o movimientos propios, dedicar un tiempo para tomar las precauciones oportunas y vencer la incomodidad inmediata para adoptarlas.

Algunos educadores explican que el hecho de no adoptar estas medidas está relacionado con la valoración del beneficio a corto plazo.

Así, en muchas ocasiones, se prima el beneficio inmediato (dedicar el menor tiempo y esfuerzo posible) por encima de la inversión a largo plazo con medidas preventivas que, a la larga, resultan más beneficiosas para la salud.


Tomando conciencia de la postura

Aplicar la mecánica corporal a las diversas actividades. Durante el día, se llevan a cabo diversas actividades que conllevan infinidad de movimientos corporales. La adopción de una mecánica corporal correcta, es decir, el mantenimiento de posturas y la realización de movimientos en los que el sistema musculoesquelético se alinee con las articulaciones, garantiza una disminución de estrés y de gasto energético.

Para prevenir lesiones, primero hay que tomar conciencia de la postura y de los movimientos propios y, luego, tomar la decisión de corregirlos y esforzarse para lograrlo. 

Manteniendo un peso ajustado en la altura

Mantener un peso ajustado a la altura. Una dieta calórica excesiva sin suficiente actividad física genera sobrepeso u obesidad. El exceso de peso, además de restar agilidad, transmite un aumento de la tensión y de la presión a las articulaciones del sistema muscular y esquelético, con consecuencias nocivas que pueden derivar en artrosis precoz y en una mayor facilidad para las lesiones del sistema locomotor.

A su vez, la actividad física hace que aumente el metabolismo celular, al aumentar las pérdidas calóricas, necesarias para bajar de peso.

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Cuidando el entorno

Además de los patrones posturales, las condiciones del entorno influyen en el movimiento. Así, por ejemplo, una temperatura ambiental cálida tenderá a relajar el tono muscular y los movimientos serán más lentos. Pero cuando la persona siente frío, aumenta su tono muscular y adopta una postura tensa.

Las condiciones del entorno también pueden afectar la mecánica corporal. La tecnología ha propiciado un entorno artificial lleno de objetos y herramientas para mejorar el bienestar. Las personas tienen que adaptar sus movimientos para utilizar estas herramientas y objetos, lo que puede conllevar un mal uso de la estructura y la función musculoesquelética. Los movimientos y posturas que se llevan a cabo en el ámbito laboral, doméstico y de ocio se asocian, muchas veces, a secuencias no adecuadas para la mecánica corporal, por ejemplo, levantar pesos, levantar objetos desde el suelo repetidamente, contorsionar el cuerpo al levantar un objeto, estar de pie de forma prolongada, hacer estiramientos forzados para alcanzar un objeto, hacer flexiones estáticas del tronco, etc.

Muchos de estos movimientos se hacen de forma automática y provocan un esfuerzo importante de algunos grupos musculares; tensiones en los músculos y ligamentos, y una mayor carga sobre ciertos huesos, ligamentos y tendones, que puede producir dolor, fatiga muscular y deformidades. Un alineamiento corporal y una mecánica corporal inadecuados son algunas de las causas de las molestias en la espalda. Los profesionales de la salud planifican programas educativos sobre cómo realizar movimientos, cómo coger y trasladar objetos y pesos y qué posturas son las más adecuadas para sentarse, tanto en el ámbito laboral como en el doméstico. Una buena mecánica y un alineamiento corporal correcto requieren menos esfuerzo muscular para moverse y mantenerse, y logran minimizar la tensión en los músculos, los ligamentos y los huesos.


Practicando un tipo de actividad física adecuada

La actividad física engloba todos los movimientos o actividades corporales que exigen unos requerimientos energéticos superiores a los del estado de reposo. El organismo humano es muy complejo y permite un numeroso abanico de actividades diferentes que conllevan la realización de actividad física. Es por ello que se puede hablar de numerosos tipos de actividad física según el punto de vista des del que se analiza. Los tipos de actividad física presentados a continuación son los que ahora se ha considerado conveniente citar; evidentemente, hay otros. Además, se pueden analizar de forma diferente según los objetivos de la clasificación: 

 

     1.  Tipos de actividad física según la vía energética requerida 

  • Actividad física aeróbica 
  • Actividad física anaeróbica

     2.  Tipos de actividad física según los movimientos

  • Actividad física general 
  • Actividad física específica (o analítica)  

     3.  Tipos de actividad física según las capacidades (o cualidades) físicas desarrolladas

  • Resistencia 
  • Flexibilidad 
  • Velocidad 
  • Fuerza

    4.  Tipos de actividad física según la intensidad

  • Actividad física insignificante 
  • Actividad física ligera 
  • Actividad física moderada 
  • Actividad física vigorosa 
  • Actividad física excesiva

    5.  Tipos de actividad física según el objetivo

  • Bienestar (wellness) 
  • Estar en forma (fitness) 
  • Rendimiento 
  • Rehabilitación 
  • Recuperación 
  • Readaptación

    6.  Tipos de actividad física según su intencionalidad

  • Actividad física 
  • Ejercicio físico informal 
  • Ejercicio físico formal