Qué es la hipoglucemia

Publicado el: 03/05/2019

Lee en contenido completo en Infermeravirtual.com

Hipoglucemia

La hipoglucemia es el problema de salud agudo más frecuente que se presenta en las personas con diabetes. Hipoglucemia significa bajo nivel de glucosa en la sangre. En general, se dice que hay una hipoglucemia cuando los valores son entre 50-60 mg/dl.


Cómo se manifiesta

La hipoglucemia acostumbra a manifestarse de modo repentino con temblores, irritabilidad, palidez, sudor, palpitaciones y hambre. Los síntomas de la hipoglucemia pueden variar según las personas, pero siempre son los mismos en cada una de ellas. De hecho, son señales de alarma que envía el cerebro cuando no puede captar la glucosa suficiente para funcionar.
 
La reacción rápida o inmediata ante los signos de alarma puede evitar la aparición progresiva de complicaciones graves. A menudo, son los que conviven con la persona con diabetes quienes detectan estos signos de alarma. Estas manifestaciones son:

  • cambios de comportamiento, 
  • dificultad para hablar o para coordinar movimientos,
  • pérdida progresiva de la capacidad de respuesta, 
  • convulsiones y pérdida absoluta de la conciencia (coma hipoglucémico).
     
    Si el descenso de la glucosa es gradual, las manifestaciones de hipoglucemia se agravan progresivamente y la persona es capaz de resolver la situación. En cambio, si el descenso es brusco, puede producirse una pérdida repentina de la conciencia y llegar a un coma hipoglucémico en pocos momentos. Por eso es importante que el entorno habitual sepa qué hay que hacer en estas situaciones o bien llevar consigo una identificación que pueda ayudar a actuar rápidamente en caso de emergencia. 

Causas

  • Haber administrado una dosis excesiva de insulina o de hipoglucemiantes por un error en la dosificación o por una confusión del tipo de insulina (inyectar insulina rápida en lugar de intermedia, por ejemplo). 
  • No haber consumido las raciones de carbohidratos recomendadas para cada comida. 
  • Haber retrasado el horario de las comidas en relación a las dosis de insulina. 
  • Haber hecho una actividad física no programada sin haber aumentado las raciones de hidratos de carbono o sin haber reducido las dosis de insulina o de fármacos.

Cómo se resuelve

  • Se debe dejar la actividad que se esté haciendo. 
  • Si es posible, se debe determinar el nivel de glucosa en la sangre, para certificar que se trata de una hipoglucemia. 
  • Si lleva bomba de infusión continua de insulina, se tiene que parar la bomba.
  • Hay que tomar 1,5-2 raciones de hidratos de carbono de absorción rápida (15-20g), preferiblemente en forma líquida y sin grasas, ya que la absorción será más rápida y la hipoglucemia se resolverá antes; por ejemplo: 
    • un vaso de zumo de fruta (natural o envasado) 200 ml
    • un vaso de cualquier bebida refrescante que no sea light o cero 200 ml 
    • un vaso de leche descremada 200 ml con 1 sobre de azúcar de cafetería
    • 2 sobres de azúcar de cafetería ó 2 cucharadas de azúcar ó 3 terrones de azúcar
    • 1-2 cucharadas soperas de miel 
    • 3-4 comprimidos de glucosa pura
  • Si en diez o quince minutos la situación no mejora, se debe repetir la toma anterior. 
  • Cuando empiece la mejoría, debe ingerir alimentos con hidratos de carbono de absorción lenta 1-2 raciones (10-20g), como 20-30 g de pan, dos o tres galletas maria, dos yogures o un vaso de leche entera sin azúcar, siempre que la hipoglucemia se produzca entre comidas. Si se produce un rato antes de una comida, se recomienda adelantarla, empezar por la fruta (ya que contiene un hidrato de carbono de absorción rápida) e ingerir un alimento que contenga un azúcar de absorción lenta (pan, arroz, pasta, patata o legumbres).
  • Si la hipoglucemia se acentúa, ya sea por no haber tomado las medidas comentadas o bien porque aparece de manera brusca, y la persona con diabetes presenta signos de obnubilación, desorientación, pérdida progresiva del reflejo de deglución (no puede tragar) o pérdida de conciencia, la persona más próxima debe actuar para resolver la hipoglucemia: 
    • Si es posible, se debe determinar el nivel de glucosa en la sangre, para certificar que se trata de una hipoglucemia
    • No debe forzar nunca la ingesta de líquidos por la boca, ya que puede atragantarse y ahogarse. 
    • Tiene que inyectar rápidamente un kit de glucagón de 1 mg de (que consta de un vial más una jeringa) por vía intramuscular o subcutánea. Las personas con diabetes, en especial aquéllas que se inyectan insulina, deben tener siempre una ampolla de glucagón al alcance, y las personas que las rodean (en casa, en el trabajo, en la escuela…) tienen que saber cómo administrarlo. La administración de glucagón es necesaria para las personas con diabetes que estén inconscientes. Ante la duda, hay que actuar como si se tratara de una hipoglucemia. 
    • Si en diez minutos la persona no ha recuperado el conocimiento o sigue desorientada, puede repetirse la inyección y avisar al servicio de urgencias, ya que seguramente se trata de una hipoglucemia severa y hay que hacer una valoración médica de la persona. 
    • Una vez recuperada la conciencia, se debe resolver la hipoglucemia con hidratos de carbono de absorción lenta 1-2 raciones (10-20g) que corresponden a: 20-30g de pan, dos o tres galletas maría, dos yogures o un vaso de leche entera sin azúcar. 

¿Qué es el glucagón?

El glucagón, como la insulina, es una hormona producida en el páncreas. Su función principal es aumentar los niveles de glucosa en la sangre utilizando los depósitos de glucosa que hay en el hígado (glucógeno).

Cómo se administra:

Puede hacerlo cualquier persona, aunque no sea profesional de la salud. El glucagón se presenta en un estuche con una jeringuilla precargada y un frasco con polvo de glucagón. Se conserva en la nevera, aunque puede permanecer fuera, a temperatura ambiente, hasta cuatro semanas.

El modo de administrarlo es muy sencillo: hay que introducir el agua de la jeringuilla en el frasco del polvo de glucagón, agitarlo suavemente, extraer su contenido e inyectarlo todo. 


La inyección acostumbra a hacerse por vía subcutánea (como la insulina), pero también puede hacerse por vía intramuscular (como las inyecciones habituales) en los brazos, en el abdomen, en las piernas o en los glúteos (en la zona que, en aquel momento, sea más accesible). No hay que tener miedo, ya que puede administrarse por cualquier vía sin riesgo para la persona. Tampoco hay que vacilar en administrar el glucagón por temor a que la persona con diabetes no tenga una bajada de los niveles de azúcar en la sangre, sino otra cosa. El glucagón debe administrarse a las personas con diabetes que estén inconscientes. Ante la duda, hay que actuar como si se tratara de una hipoglucemia. 


Cómo prevenir la hipoglucemia

  • Dosificar correctamente la insulina y verificar el tipo antes de administrarla. 
  • Cumplir los horarios de las comidas. 
  • Procurar que las raciones de hidratos de carbono sean las recomendadas para cada comida. 
  • Modificar las raciones de carbohidratos y la insulina en relación con la actividad física. 

Situaciones especiales

  • Conducción de vehículos. Las personas con diabetes que conducen habitualmente o que se dedican al transporte y conducen camiones, autobuses o autocares deben tomar una serie de precauciones: 
    • Llevar azúcar encima y, si es posible, algo de comer. Nunca se sabe a qué hora se llegará a destino y hay que estar preparado para poder improvisar una comida (con galletas, fruta, tostadas...). 
    • Comprobar la glucemia antes de empezar el viaje. 
    • Si el viaje es largo, es necesario descansar cada dos o tres horas y tomar un refrigerio, si es necesario. 
  • Hipoglucemias nocturnas. Si la persona con diabetes despierta con dolor de cabeza o sudor, es posible que haya sufrido una hipoglucemia durante la noche. Lo mejor es determinar los niveles de glucosa antes de acostarse: si la cifra es menor a 140 mg/dl, hay que comer algo. 
  • Hipoglucemias de repetición. Si se sufren hipoglucemias con frecuencia y, sobre todo, si se repiten siempre a las mismas horas, es importante ponerse en contacto con el equipo de salud para que aconseje sobre los cambios necesarios.